
HISTORIA
D.
Juan Escobar del Corro dio los primeros pasos para la fundación del Convento de
las Carmelitas Descalzas,aprovechando su estancia en la Corte en los últimos
años de su vida, por su cargo de Fiscal del Consejo Supremo de la Inquisición. Consiguió
las licencias necesarias del Rey Felipe IV, del Consejo de Órdenes, y del
Obispo-Prior de la Provincia Santiaguista de de San Marcos de León, a cuya
jurisdicción pertenecía Fuente de Cantos. La Real Provisión lleva fecha de 19
de abril de 1647.
Falleció en la ciudad de Córdoba, el 3 de diciembre de 1649, para cuya
Diócesis había sido preconizado Obispo, sin poder llevar a cabo su deseo de
fundar el Convento-colegio. Su cadáver fue traído, después de embalsamado, a
Fuente de Cantos y se colocó sobre la reja del coro bajo cuando se hizo la
iglesia.
De
la lectura de la Escritura fundacional podemos sacar la conclusión que sus
propósitos fueron emplear todos sus bienes, tanto heredados de sus padres como
adquiridos después en una obra benéfica para el pueblo, concretizada en la
educación cristiana de niñas pobres y huérfanas, que fue nuestro principal
intento como se dice en la Escritura fundacional. La fundación y dotación de
una institución de este tipo era claro exponente de prestigio y relevancia
social. Pocos sentimientos hay tan humanos como el deseo de perennidad.
D. Alonso del Corro, sobrino de D. Juan, se considera como cofundador
del convento, ya que su aportación fue decisiva para que el Obispo de Badajoz
consintiera conceder las monjas fundadoras.
Dña. Juana de Escobar del Corro, dama de la nobleza de Fuente de
Cantos no sólo pretendía ese fin, sino también consagrarse a Dios en la vida
religiosa fundando un Convento de Carmelitas Descalzas con el deseo de profesar
en él. La tenacidad de Dña. Juana por fin consiguió que el Obispo de Badajoz le
mandara tres monjas Carmelitas Descalzas del convento de Talavera la Real, que
estaba bajo su jurisdicción. Las tres religiosas fueron: María de la
Concepción, para Priora; Mª de San Antonio, para Subpriora y Maestra de
Novicias; e Isabel de Jesús, como tornera y portera.
Se colocó el Santísimo Sacramento el día 30 de abril de 1652, en que se
consideró canónicamente fundado el Convento. Además de las tres monjas venidas
de Talavera la Real, fueron ingresando otras jóvenes, consolidándose la primera
comunidad por doce monjas.
